DESPUÉS DE AMARLA.
La luna
cayó de rodillas y el invierno fue coronado,
el tiempo
se reinvento entre las cenizas del fénix
aquellos
pétalos frescos al lado de la lapida gris
perturbaban
en su memoria que aun no terminaba
de insistir a la muerte, yo la miré...
Esto fue
producto de la imaginación,
ser lo
que soy... un ente que respira por algún motivo,
un
alma que solicita un espacio,
esto...
somos y no es nada real.
Un
purpura, un verde, un blanco,
un oscuro
alivio que nunca llega si no esta ella...
Fue un
amor en silencio que se consolido
con la
figura de sus lagrimas por verme allí...
La
materia que aun existe en la profundidad de su cuerpo,
y que en
su coherencia no necesitó de mi visto.
La veía
intentando retenerme, mientras me desvanecía tras su velo.
Yo, quien
ahora soy su deseo más intenso,
borraría
ese momento en que me aleje de ella,
y al despertarme
bajo la luna, le estaré esperando,
para
besarle de principio a principio,
más allá
del pensamiento y de los sueños,
de las
sombras que aman las flores y sobre todo...
de mi
propio yo, porque si después de amarla,
a ella, a
quien espero, me amará,
esta
despedida solo sería otro fracaso de la muerte.

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