HE BUSCADO TU NOMBRE.
Me he perdido en los lugares mas poblados,
llenos de personas ocupadas, vacíos de interés por mi,
que van y vienen, que llegan y se van, y que aun
no encuentran en los trenes o
tranvías los destinos de sus vidas;
parecidos a mi, dentro de mi mundo,
caminando ha paso lento con la cabeza inclinada.
He pensando en las ideas mas comunes,
también en algunas complicadas
como los nombres de quienes en mi camino
miro y observo con los otoños caídos,
inviernos pasionales, veranos tristes
y primaveras románticas.
He pensado en el significado correcto
que describa mi vida durante el tiempo,
que me haga eterno y me permita morir con orgullo.
He contado las veces que mi enamorado corazón
debió partir de los puertos de las ilusiones y traiciones
donde imaginaba sonrisas y tributos de amor.
He buscado en varios pasillos de mi alma
las letras que aprieten y borren mis principios.
He sentido tu presencia en mis brazos,
le he cogido aprecio a la angustia,
me he enamorado obligatoria-mente de las distancia.
He mejorado las habitaciones de mi espacio.
He llorado abrazo por la lluvia.
He disimulado mi soledad.
He visto el cielo azul burlarse y alejarse de mi cuerpo
haciéndome sentir minúsculo, simple, humillado,
invalido de poder, un punto mas, si es
posible llegar a la definición de ser un punto,
pequeño dentro de lo pequeño,
una muy particular partícula.
Y he sentido también como la noche oscura y estrellada
se roba mi alma buscando tu nombre
se lleva mi vista, me distrae en la fantasía
y me hace visionarte enamorada de mi.
He pensado en cuantas letras tienes tú, mi alegría.
He imaginado los apodos que te pondría por cada beso.
He percibido la locura por cada hora en la que no te extrañare,
por cada lugar en el que no estemos,
por cada instante en el que no nos miremos,
por cada pasión a la no acudas y te haga mía,
y me hagas tuyo, todo tuyo, completamente tuyo.
He pensado en tu nombre, en tu amor,
en como serán tus ojos, en como serán tus gestos
y tus disgustos cuando nos mojemos la ropa
y nos peleemos por no organizar las cosas;
y por lo increíble que llegaría a ser mi vida
si mi nombre estuviere acompañado del tuyo,
en las tartas, las paredes, las habitaciones, las pulseras
los collares, los anillos, y nuestras lapidas.
llenos de personas ocupadas, vacíos de interés por mi,
que van y vienen, que llegan y se van, y que aun
no encuentran en los trenes o
tranvías los destinos de sus vidas;
parecidos a mi, dentro de mi mundo,
caminando ha paso lento con la cabeza inclinada.
He pensando en las ideas mas comunes,
también en algunas complicadas
como los nombres de quienes en mi camino
miro y observo con los otoños caídos,
inviernos pasionales, veranos tristes
y primaveras románticas.
He pensado en el significado correcto
que describa mi vida durante el tiempo,
que me haga eterno y me permita morir con orgullo.
He contado las veces que mi enamorado corazón
debió partir de los puertos de las ilusiones y traiciones
donde imaginaba sonrisas y tributos de amor.
He buscado en varios pasillos de mi alma
las letras que aprieten y borren mis principios.
He sentido tu presencia en mis brazos,
le he cogido aprecio a la angustia,
me he enamorado obligatoria-mente de las distancia.
He mejorado las habitaciones de mi espacio.
He llorado abrazo por la lluvia.
He disimulado mi soledad.
He visto el cielo azul burlarse y alejarse de mi cuerpo
haciéndome sentir minúsculo, simple, humillado,
invalido de poder, un punto mas, si es
posible llegar a la definición de ser un punto,
pequeño dentro de lo pequeño,
una muy particular partícula.
Y he sentido también como la noche oscura y estrellada
se roba mi alma buscando tu nombre
se lleva mi vista, me distrae en la fantasía
y me hace visionarte enamorada de mi.
He pensado en cuantas letras tienes tú, mi alegría.
He imaginado los apodos que te pondría por cada beso.
He percibido la locura por cada hora en la que no te extrañare,
por cada lugar en el que no estemos,
por cada instante en el que no nos miremos,
por cada pasión a la no acudas y te haga mía,
y me hagas tuyo, todo tuyo, completamente tuyo.
He pensado en tu nombre, en tu amor,
en como serán tus ojos, en como serán tus gestos
y tus disgustos cuando nos mojemos la ropa
y nos peleemos por no organizar las cosas;
y por lo increíble que llegaría a ser mi vida
si mi nombre estuviere acompañado del tuyo,
en las tartas, las paredes, las habitaciones, las pulseras
los collares, los anillos, y nuestras lapidas.

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