TÙ, “MI EQUILIBRIO”.

Caminando a través de tus detalles
se pierden mis ojos
en la excepcional descripción de lo bello
cuando sonríes y me miras.

 
Y te confieso ante el altar
de tu inmutable y venerada naturaleza,
que desde los capilares hasta las arterias
mi ego sucumbe ante tu existencia.

 
Mi cuerpo, que solo es un recipiente
de fluidos desequilibrantes
que corren por mis conductos
intentando romper los placeres,
cuando asume el riesgo de quererte.

 
Un cuerpo que vivamente
Se desborda de emoción, anhelo y deseo,
Por llenar tus vacíos y desleír tus temores
si fueran tus pechos un recipiente de calma.

 
Cuantas almas posee el amor
y cuantas horas mi vida
entregarte un solo suspiro, beso
y si solo fuera necesario
esto que esta en mi cuerpo
que aun necesita de tu cuerpo.

 
Dos cuerpos y varias existencias.
Cuerpo y alma se borran suavemente
nos balancea la vida y los besos largos,
uno tuyo y otro mío.
Boca y lengua, lengua y ombligo

 
En un croquis de sombras danzantes
la oscuridad muestra la forma
que reconstruye nuestras vida.

 
Necesito un cuerpo con varias almas
para entregarte la vida en todas mis muertes,
con los mismos ojos y  labios
para mejorar en cada besos
y no dejar atrás el principio:
inmole solemnemente bajo tus mejillas
que mis formas son tuyas.

 
Pues tendría en cada brillo
de tus ojos y tu sonrisa,
un cuerpo que solamente pertenezca a ti
y que sin transformarse en una inerte forma
destinada al olvido,
regrese como el fénix,
moribundo en tus labios y latente en tus ojos.

 
Pero para mí desdicha
solo tengo un alma,
que al morir se olvida de su cuerpo y de todo.

 
Te confieso que  aun así
es una necesidad morir
al observar tus labios.

No creo estar enteramente consiente,
una pizca de locura le dio sabor a estos finales,
tanto que mantendré mis impulsos
en un tambaleante punto.


Un deseo loco y consiente,
morir y vivir a medias,
besarte mientras te miro.

Alejarme mientras sostengo tu mano.

 Alimentándome de libido,
Existiendo en cada uno de tus labios que matan.


No le daré mas vueltas a este asunto…
Razones de estar ciego no tengo,
pero de hacerme el sordo hay muchas.
Puesto que al no percibir ningún sonido
concientemente mi alma se aferra a tus pestañeos.

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