NO OLVIDO TUS OJOS...
Eran negros...
Yo dibujaba en la oscuridad, era imagen de ella
y mientras caían los pétalos de los dibujos del otoño
el negro profundo me empujo al amor de amanecer junto a sus palabras,
mágicos y bellos, redondos como las celestes maravillas de Dios,
con cierta atracción que... oh Dios... cuán grande eres...
una extraña atadura que me daba la libertad
de encerrarme en sus dos esperanzas.
Tres pétalos mas y la blanca estación era dueña de mis pasos
indecisa, con criterio tonto, la voluntad de irme
o quedarme en sus profundas esperanzas;
qué locura seria amarla, la más descabellada decisión:
irme o estar junto a sus maravillosas lunas y vivir.
Hermosas pestañas que bajaban del cielo en forma de luceros,
fantasiosas he invocadoras de deseos absurdos,
escritos sobre besos y abrazos, cartas de amor y otras tentaciones.
Como... como dejarme llevar si no estoy en ellos,
perdido queriendo entrar más en su alma,
buscando en sus fantásticos sueños, seductores y cazadores de amor
una dosis de mirada profunda que me inunde y me ahogue en cada velada.
Desplomándome en su piel mientras sus ojos, sus esperanzas y sus silencios
me observan. Caer como los pétalos en su blanca tierra.
Es muy bello... que pesado estoy de tanto sentir.
liberar mi miedo en el tuyo me inhibe, la capacidad para hundirlo y olvidarlo todo
mientras tus brazos abarcan mi fe en tus ojos,
tus palabras liberadoras de imágenes futuras
vuelven al punto donde comencé a amarte,
y tus bellos dientes que parecen trozos de cielo confirmaron
ese momento de locura y verdadero libido.
No olvido tus ojos, rodeado de oscuridades, solo veo tus ojos,
negros y profundos, llenos de poemas y verdades para hacer el amor.
Y es que...
Me faltaron más besos que poemas o quizas...
Mas miradas que deseos...
¡No olvido tu ojos!

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