ODIO...

La cerveza ya estaba casi muerta, 
y mi ego tambaleaba entre humos y recuerdos
tu amor... ese toxico que marchitaba ilusiones,
me hace beber fantasías de papel y romper con manos de tijeras
el pasado que me agarra por los pies y me arrastra a ti.

Canas que me rodean y combaten mi reflejo nacido,
escurrido espejo que se jode entre minutos
que solo dan vueltas, mareando los créditos de la memoria.

Cuantos disparos invisibles y visibles han hecho mis gritos
a un eco que regresa maldiciéndote y haciéndome ridículo,
valorándote como interminable, pieza de un ajedrez que jamás supe jugar.

Oculta entre las cenizas, callada te refugiabas en mis pulmones
hasta llegar a mi cerebro de cartón que dormía abrazado 
a los pedazos de palabras esporas de tus besos,
des quebrantadas porque no volverías.

Arto de pensar tantas barbaridades y mierdas, 
consideradas amor, mas decepción, impotencia de verte lejos
y querer amarte más y cada día mientras el suspiro coge vuelo,
cerca y sin rencores, amándote después de las cenizas
y las litronas fermentadas de vicios y ocio, tonto y perturbado.

Olvidando mi odio y la dicha que seria...
Amarte, besarte a pocos milímetros, a rose de poros
Pero aun  a lo lejos de mis palabras...

Profunda estas en mis sueños y pesadillas
donde maldigo tu nombre al no verte o encontrarte,
bendita la ocasión, este invento de soñar y que vivas dentro de mis parpados
hambrientos de tu sonrisa estrella, es digna la hora en la que mi maldita suerte
me da esta oportunidad de besarte con tanto odio,
que tan solo busca un poco de ti.

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