PARA BESARTE.

Son ellos…    esos mismos…
esos que poseen la frágil curva,
que capta mi atención,  
que devoran mis sentidos 
y donde se consume mi ego.

Son esa superficie perfecta, 
esa dócil suavidad,
ese rebelde movimiento, 
sensual y apacible que desorienta mi alma.

Son es ese placer suprimido, 
comprimido y frustrado, 
que me enloquece, me priva, me mata
cuando sin tener otro horizonte
me pierdo y se pierde todo, 
al verlos;   sí,    a ellos,
a los mismos…      labios,    tus labios. Amor.

Son ellos…   esos mismos...    labios,    tus labios.

En los que quiero atrapar el universo, 
la existencia,  el tiempo,   las ambigüedades, 
los desperfectos,   las angustias y la calma,
el asceso directo a tu vientre, 
a tu incansable ombligo,
a tus dedos chupados,      a tu amor.

Son ellos…   esos mismos…   labios,   tus labios.

Son ese sueño, ese guloso insomnio, 
esa verdad santa, esa pasión morbosa, 
ese tiempo ahorrado. 
La cantidad de mi mirada sumada
la inquietud de mis recuerdos. 

Son ellos…   esos mismos…  labios,  tus labios.

Esa sensualidad que humedecen cada diente,
esa ansiedad que presiona los minutos
y los transforma en aceleradas pulsaciones;
ese sexo que se imagina,
se besa y no se penetra;
esa figura indescriptible, 
que provoca y corrompe   las tentaciones...

Son ellos…  los mismos…   labios, tus labios.
que aprisionan mi indomable lengua, 
que erizan mi sensates, 
que se encuentran en mi frente
y me suben a las galaxias.

Son ellos…  los mismos,   amor,   tus labios.

Tus labios...
Los que enfurecen mi pasión, 
despiertan  mi esquizofrenia;
los que relativamente beso en sueños; 
los que irónicamente me enferman;
los que causan la hambrona de mi piel.

Son ellos… los mismos…   labios, tus labios.

Que me despiertan de la profundidad de lo fácil; 
que me transportan a la villa de los morbos; 
sí mi amor,    son ellos…    tus mismos labios; 
los mismos que consumen mis huesos; 
que devoran mi mirada;
que impacientan mi paladar, 
que me ponen como una cabra acalorada,
que ejercitan mi respiración, 
que se guardan en mi locura,
y se nutren de mis impulsos.

Son ellos…  los mismos…  labios,   
esos labios...    tus labios,  amor.

Que mi cuerpo necesita; 
que mi vida exige;
que a mi alma dan forma; 
que a mi esencia hace real;
que a mi todo lo vuelve hermoso, 
porque son tuyos y me dan energia.

Son ellos… los mismos… labios....

Destiladores de mi decencia 
y que a pedacitos canibalizan todas mis emociones.

Tus labios,  únicos en todo; 
que inspiran lo que soy,
que me condenan besarte; 
porque para besarte
no necesito de sombras escondidas, 
de paisajes amurallados, 
ni mañanas de perezas, 
tampoco atardeceres románticos, 
ni mucho menos noches estrelladas, 
lunas llenas a medias o crecientes; 
ya que para besarte amor,       
únicamente mi vida necesito de ellos…  
de los mismos labios,    de tus labios;   solo necesito     de ti.

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