SÉ QUE LA AMAS.
Nunca estuve presente en tu franqueza,
pensaba que el
amor no era cuestión de rivales;
mentía, mentíamos, me equivoque;
porque sé que
le amas.
Me lo ha dictado tu mirada,
me lo trasmite tu sudor,
el temor de tus dedos lo cuchichean;
no me engañas, tus palabras se
desquebrajan fácilmente,
es evidente tu dolor,
la puñalada recorre tus
arterias,
tu corazón no lo soporta
y expulsa tu lastima con la ultima muestra
de sangre que tienes,
gritas, no eres el mismo,
has tocado el fondo de toda su
sombra…
Sé que te sientes abatido,
que en tus noches aquellas
sabanas matrimoniales toman sus votos,
y lo siento, pero yo, tomo su cuerpo;
porque sé que la amas.
Que los pensamientos te desangran
y que sientes
perderla,
y sin embargo en las mañanas
ella menciona mi nombre
y no recuerda tu apodo.
¡Intenta luchar!
sé que quieres sacarme de la noche que se interpone,
que
si pudieras masticarme lo harias diente a diente,
porque no puedes estar sin ella,
y
matarías por ella,
por la que fue tuya
y que duerme en esa mezcla de principios
y pecados,
porque sé que también me ama.

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